EMPRESARIOS SE QUEJARON ANTE EE.UU. POR EL
CLIMA DE NEGOCIOS
El martes pasado durante una hora y en “un clima
amigable” Gutiérrez y su comitiva se reunieron con el principal de Lanas
Trinidad, Pedro Otegui; el presidente de la Bolsa de Valores, Ángel
Urraburu; Ernesto Wagner de Weyerhaeuser; el socio del estudio Posadas y
Vecino, Ignacio de Posadas; el director de Artech, Nicolás Yodal; Yannis
Karmas de Sabre; el director de Ceres, Ernesto Talvi y Francisco Ravecca
de Ficus Capital. El propósito fue llevarse de primera mano y en un
ámbito reservado su versión sobre el clima de negocios.
Gutiérrez inició la reunión pidiendo a los
empresarios y ejecutivos que destacaran las oportunidades de negocios y
las ventajas que tiene Uruguay para radicar inversiones. Sin embargo, de
respuesta se llevó las críticas de los asistentes.
Los privados se quejaron de las modificaciones de las
reglas de juego sobre la propiedad agropecuaria, las regulaciones en
materia laboral y la “tendencia creciente a hacer reformas de corte
estatista como la tributaria y la de la salud”, dijeron fuentes que
participaron de la reunión. También subrayaron la “falta de seguridades
en la propiedad privada” que se hace visible en las ocupaciones y la
pérdida de competitividad.
Asistentes al encuentro dijeron a El País que
Gutiérrez comentó que en sus conferencias había percibido que quienes lo
escuchaban “tenían una visión menos optimista del país que la que tenía
él”.
En una respuesta que algunos de los asistentes
caracterizaron de “política”, los representantes estadounidenses dejaron
en claro que el tren del Tratado de Libre Comercio (TLC) “puede volver a
pasar”, coincidieron los asistentes.
Todos los privados reclamaron en la reunión el volver
a poner sobre la mesa la posibilidad de firmar un TLC entre Estados
Unidos y Uruguay. Dejaron en claro su descontento porque el gobierno
haya “echado para atrás” y se haya encaminado hacia el TIFA,
especialmente tomando en cuenta “los problemas” que hay en el Mercosur.
Llegado un momento de la reunión algunos de los
asistentes consideraron que el panorama ya era “demasiado pesimista” y
decidieron resaltar algunas ventajas de invertir en Uruguay. La
educación y el cumplimiento de los contratos, la flexibilidad y la
productividad que existe dentro de la industria del software y la
“cultura trabajadora”, fueron otros aspectos destacados. |