TENDENCIA INQUIETANTE
La política económica del
gobierno genera más incertidumbre que certezas. La anunciada
mejora de la competitividad comercial del país debería ser
una buena noticia. En junio se tomaron determinadas medidas
que hicieron repuntar el valor del dólar y la recuperación
alcanzó porcentajes que no se registraban desde el año 2003,
bajo el gobierno del Dr. Jorge Batlle, una vez superada la
crisis importada, de Argentina. El Instituto de Economía de
la Facultad de Ciencias Económicas y Administración estima
una continuidad de la expansión económica, un incremento del
PBI del 6.7 % promedio para el cierre de 2010, y la creación
de 20.500 puestos nuevos de trabajo. ¿ Miel sobre hojuelas
entonces ?
No tanto. La mejora de la
competitividad -relativa - es consecuencia, entre otras, de la suba del
tipo de cambio -una resolución de política monetaria, que desplazó al
Banco Central de su rol más activo en la compra de dólares que le estaba
generando pérdidas hacia el Ministerio de Economía, endeudado en dicha
moneda. Según el Sub Secretario se fijó como meta situar el valor de la
divisa entre $ 21 y $ 22 como punto de equilibrio, aunque aún no ha
llegado al promedio entre una y otra cifra, y cotiza más bien a la baja.
La cuestión es cuánto duraría esto. Tienen razón quienes observan que en
el corto plazo la medida mejoró esa competitividad con relación a
Argentina y Brasil, pero globalmente no compensa el deterioro anterior
teniendo en cuenta la relación con la Unión Europea y Estados Unidos. Y
con perspectiva de largo plazo pesan otros factores, como el manejo de
fondos públicos, la productividad, la calificación de la mano de obra,
la educación y otros que harían que ese incremento de competitividad
perdurase y se estabilizara. Y por ahora, de todo esto, vaciado el
cubilete, lo que muestran los dados no más que para un cero al as.
Además para tomar conciencia que nada
está bien consolidado, falta conocer la política fiscal. En el gobierno
anterior, el equipo económico de Astori acható hasta donde pudo el valor
de la divisa lo que mostró un panorama artificial, porque de esa manera
compraba dólares baratos para atender la deuda pública, pero lo único
que se consiguió fue diferir los pagos ,y la deuda pública en realidad
aumentó. Abrió, sí, un espacio fiscal que se utilizó en un aumento
desmesurado del gasto público. Ingresaron 23.000 funcionarios públicos
en el quinquenio, y se llevaron adelante planes asistencialistas
manirrotos. Así, ni hubo ahorro y ni siquiera se llegó al equilibrio.
Habrá que ver pues, en qué contexto se
insertan las medidas adoptadas.
Pero la política económica del
gobierno, es, además, invasiva. El Banco Central confeccionó una lista
de más de medio millón de personas deudoras del sistema bancario -que
tiende a ampliarse a todo el sistema financiero- haciendo posible que
cualquiera arrase con el derecho a la intimidad del individuo con sólo
tener su cédula de identidad y acceso a Internet. Que tiene respaldo
legal para hacerlo es cierto, porque bajo determinadas condiciones lo
permite el Art. 4 de la ley 17948, de muy dudosa constitucionalidad.
Pero es un paso más que da el Estado para interferir en la vida privada
de las personas, como si no existieran, que las hay, centrales de
riesgos que forman un circuito cerrado de información entre quienes
administran el crédito, sin necesidad de someter al escarnio público a
nadie.
Agréguese a ello el proyecto de ley que
le da facultades a la Impositiva para pedir el levantamiento del secreto
bancario a los solos efectos de fiscalización, sin tener elemento alguno
de presunción de evasión o de fraude. Creer que se defiende así a
nuestra administración tributaria, para no dejarla en desventaja con sus
similares de otros países que tienen esta facultad por los tratados que
Uruguay suscribe por imposición de la OCDE, es doblemente condenable.
Primero por avenirse a esa exigencia y luego porque el argumento no
resiste el análisis.
¿Buscan que el Estado embista a lo que
venga?
Huele mal.
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